sábado, 14 de febrero de 2009

Catorce de febrero, en paz descanse.

Me gustan los días feriados, los encuentro tan convenientes. Se ven bonitos en el calendario, marcados con colores distintos para no pasar desapercibidos. Son como la lotería del tiempo del mexicano: Enero, ¡Día de Reyes! Febrero: ¡Día del amor! Qué bonitas son todas “nuestras” costumbres tan variadas, por cierto entre más importadas, parecen tener más arraigo cultural.

Hoy es quince de febrero. Ya no es día del amor y amistad, así que ya pueden ignorarse de nuevo. ¿Cómo están? Enamorados, Nostálgicos, indiferentes, alegres, deprimidos, cansados…en banca rota. Si están leyendo esto es porque lograron sobrevivir al catorce de febrero en su versión dos mil nueve, lo cual por si mismo ya es digno de felicitación.

Para desgracia de los empresarios hoteleros, floristas, dueños de fábricas chocolateras, joyeros, fabricantes de muñecos de peluche y creadores de tarjetas, el catorce de febrero ha muerto. En paz descanse.

Este es el momento en que podría insultar enérgicamente el fenómeno mercantilista promovido por esta fecha. Debo confesar, que resulta una evasiva bastante conveniente, inclusive algunos creen que aporta un aire intelectual adoptar esa filosofía. Una filosofía muy económica.

Apuesto que muchos la usamos para evitar saquear nuestros bolsillos, en un día que resulta ser de desfalco monetario casi obligatorio. Recuerden aquella frase: "Regale afecto, no lo compre..." Por eso este año no gasté un solo peso. Ni un chocolatito, ni una paletita de corazón, de esas que te dicen el futuro, según. Ni una postal.

Para evitar la melancolía de un post de catorce de febrero pensaba describir la escena de un Vicente Guerrero revolcándose en su tumba, colmado de ingratitud porque a nadie le importa que sea su aniversario luctuoso, siendo él uno de los “consumadores” de la independencia de México, pero qué más da.

Finalmente ya no es catorce de febrero.





lunes, 9 de febrero de 2009

Miedo

Esta madrugada tengo miedo.
Ese tipo de miedo que se tiene a las arañas, a las quemaduras, al dentista, a los piojos, a la maestra, al primer día de clase,a las vacunas, a los payasos, a la oscuridad, a las alturas, a las picaduras, a los ruidos, a las sombras, a las brujas,a los exámenes, al castigo, a las abejas, a la sangre, a los rayos, a las firmas de boletas, a los sapos, a los espacios cerrados, al maldito coco que te comerá..


Como el tipo de miedo que más tarde se le tiene a la soledad, a perder la virginidad, a la suegra, a las llamadas por teléfono en la madrugada, al parto,a los cambios, al SIDA, al fracaso, a la soltería, al secuestro, a los recuerdos tristes, a los análisis clínicos, al vacío, a los asaltos, a la calvicie, al divorcio, a perder el trabajo, a las deudas, a la muerte, a la sala de espera en un hospital, a los comentarios mal intencionados, a la diabetes, al ridículo, a las arrugas, al sexo, al tiempo, a las decisiones, al matrimonio, a las mentiras, a los celos...

El miedo a cualquier edad, es tan sólo eso: miedo.

sábado, 24 de enero de 2009

Sin mucho sabor...


Una computadora sin conexión a internet, es como cuando te comes un taco sin salsa.

jueves, 22 de enero de 2009

El descanso



He comprobado que casi todo lo que se ha escrito sobre el amor, es cierto. Shakespeare dijo: Los viajes terminan, con el encuentro de los enamorados. ¡Qué idea más extraordinaria! Personalmente nunca he experimentado nada, ni remotamente parecido a eso. Pero estoy convencida de que Shakespeare, sí.

Supongo que pienso en el amor más de lo que debería. Me admira constantemente su abrumador poder de alterar y definir nuestras vidas. También fue Shakespeare quien dijo que el amor es ciego. Pues bien, estoy segura de que eso es verdad.

Para algunas personas, de forma inexplicable el amor se apaga. Para otras, el amor sencillamente, se va. Si bien es cierto, por supuesto, que el amor también puede encontrarse, aunque sea sólo por una tarde…

Sin embargo, existe otra clase de amor, el más cruel. Aquél que prácticamente mata a sus víctimas. Se llama “Amor no correspondido” Y en ese apartado, soy una experta.

La mayoría de historias de amor, hablan de personas que se enamoran entre sí.

Pero ¿Qué pasa con las demás? ¿Quién cuenta nuestra historia?

La de aquellos quienes nos enamoramos solos.

Somos víctimas de una aventura unilateral. Somos los malditos de los seres queridos. Los heridos que se valen por sí mismos. Los discapacitados sin estacionamiento reservado.

Tortura por voluntad propia, amargos años, sin duda los peores de mi vida: las peores navidades, los peores cumpleaños. Rabietas que acaban con lágrimas y Valium.

Esta película ni es tan buena, pero el día que la vi me sentí profundamente identificada con esta parte del guión...



lunes, 19 de enero de 2009

Hombres lentos

Este post es provisional. He leído en otros blogs que la gente expone sus conversaciones de msn. Me ha parecido interesante, hay dos o tres frases que en el momento uno quisiera compartir. Les pongo un ejemplo. No quiero postear tan seguido, pero...

c dice:
¿cielo estas en tu cuarto?
X dice:
no...estoy en la sala, es que la lap está demasiado lenta
X dice:
se traba demasiado, ha de tener un virus
c dice:
tambien tendrá muchas cosas ya guardadas
X dice:
si, tambien eso
c dice:
hasta yo estoy algo lento
X dice:
jajaja
X dice:
has de tener virus
C dice:
No, por guardarte tanto amor

martes, 13 de enero de 2009

Pita descubre una palabra nueva

Hay días como hoy, en que tengo mucho trabajo y aqui sigo, desvelada.

Hace como diez minutos después de publicar sobre Wall E, me di una vueltita por el blog de Graciela que escribió sobre los diccionarios. Le comenté y no pude evitar recordar una lección de mi libro de Español de tercer grado de primaria. "Pita descubre una palabra nueva"

¿Alguno se acuerda de esa lección? ¡Ah, yo si! Y miren, aquí la tengo para los que quieran saber de lo que hablo.

Pita descubre una palabra nueva.

Una mañana Tomás y Anita entraron en la cocina de Pita y le dieron los buenos días, pero Pita no contestó. Sonreía apenas con expresión soñadora..
-Perdonen que no conteste a su saludo; estoy pensando en lo que acabo de descubrir- dijo Pita.
-¿Qué has descubierto?
-¡Una palabra nueva! ¡Una estupenda palabra!
-¿Qué clase de palabra?- indago Tomás con cierta desconfianza.
- Una maravillosa palabra. Una de las mejores que he oído en mi vida.
-Anda, dínosla, Pita- dijeron los niños.
Palitroche!- dijo Pita triunfante.
-¿Palitroche? ¿Y qué quiere decir?
-¡Ojalá lo supiera!
-Si no sabes lo que significa, no sirve para nada- dijo Anita.


-Es lo que me preocupa- contestó Pita mordisqueándose el pulgar de la mano derecha.
-¿Quién dice lo que significan las palabras?- preguntó Tomás.
-Yo creo que se reunieron algunos maestros viejitos- dijo Pita-. Inventaron algunas palabras y luego dijeron: “esta palabra quier decir esto…”, pero a nadie se le ocurrio una palabra tan bonita como palitroche. ¡Qué suerte que haya dado yo con ella! ¡Y les apuesto lo que quieran que descubriré lo que significa! Quizá se le pueda llamar así al ruido que hacemos cuando andamos en el lodo. A ver cómo suena: “Cuando Anita anda en el lodo puede oírse una maravilloso palitroche…” No, no suena bien. Eso no es. Quizá es algo que puede comprarse en las tiendas. ¡Vamos a averiguarlo!

-¡A ver si podemos! Añadió Tomás.
Pita fue a buscar su monedero y lo llenó de monedas.
-“Palitroche” suena como una cosa bastante cara. Seguramente me alcanzará con esto.

Ya puestos de acuerdo, los tres salieron muy preocupados de la casa.

Llegaron a una pastelería.
-Quisiera comprar algunos palitroches- dijo muy seria Pita.
-¿Palitroches?- preguntó la señorita que despachaba-. Creo que no tenemos.

Entraron a una ferretería.
-Quiero comprar un palitroche- dijo Pita.
-¿Palitroche? Vamos a ver, vamos a ver si encuentro alguno- dijo el dependiente y sacó de un cajón un cepillo que entregó a Pita.
-¡Esto es un cepillo!- exclamó Pita muy enojada- , yo quiero un Palitroche. ¡No intente engañar a una inocente niña!

-Pues no tenemos lo que necesitas, niña, lo siento mucho.
-Lo siento… lo siento…- salió murmurando Pita, verdaderamente contrariada.
-¡Ya sé! Lo más probable es que se trate de una enfermedad.
Vamos con el médico.
-Quiero ver al doctor. Es un caso grave- dijo Pita.
Como se trataba de un caso grave, la enfermera los hizo pasar inmediatamente.
-¿Qué te pasa?- le preguntó el médico.
-Estoy muy asustada, doctor. Creo que estoy enferma de un grave palitroche. ¿Es contagioso?
-Tú tienes más salud que todos nosotros juntos- le dijo el médico-.
No te preocupes.
-Pero existe una enfermedad con ese nombre, ¿verdad?- preguntó ansiosamente Pita.

-No, pero aunque existiera tú no la atraparías jamás.
Pita, Tomás y Anita salieron de ahí bastante desconsolados. Iban con la cabeza baja, pensando que nunca encontrarían un palitroche.

De pronto, Pita gritó:
-¡Ten cuidado, Tomás, no pises ese animalito!
Los tres miraron hacia el suelo. El animalito era pequeño, con un par de alas verdes que brillaban como si fueran de metal.
-No es chapulín, ni grillo- dijo Tomás.

La cara de Pita se iluminó:
¡Ya sé! ¡Es un palitroche!- gritó triunfante.
-¿Estás segura?- preguntó Tomás.
-¿Crees que no voy a conocer a un palitroche cuando lo veo? Como tú no has visto ninguno en tu vida, no sabes reconocerlos. ¡Mi querido palitroche! Ya sabía yo que al fin iba a encontrarte. Hemos recorrido toda la ciudad buscándote, y estabas casi casi debajo del zapato de Tomás. Ven, te llevaré a casa y viviremos felices.

Astrid Lindgren.

Genial, ahora sí me puedo dormir tranquila.

p.d. ¿Maraya y ese post que nos debes?

Wall E, las fuentes y los libros.

Tengo mucho trabajo de la maestría, algunos pendientes que he dejado avanzar sin resolver. No me quejo porque me gusta lo que hago y estoy atravesando por un periodo de transición laboral en mi "nueva función" Sin embargo actualizar el blog no es una tarea en sí, es un placer voluntario.

Aquí, les presento a Wall E.
Cambiando de tema, esa película de "Wall E" en realidad me ha hecho divagar toda la semana. Tiene bastantes meses que estuvo en el cartelera, pero ahora que tuve oportunidad de verla, me ha gustado sobremanera, es una cinta completísima. Ya no les diré más porque no me gustan las sinopsis exageradas, a veces provocan decepción cuando uno ve la película. Así que mejor les diré que no es la gran cosa, "sólo es otra producción de Pixar"

Esa película, materializó mis vagos pensamientos acerca de la posibilidad que existe en el futuro de que el ser humano tenga que habitar en otro planeta, o deshacerse de usos, costumbres, objetos...llegar al punto de tener que recomenzar desde cero; un desastre ecológico de enormes magnitudes; la incapacidad de entablar relaciones de persona a persona debido al uso de los medios audiovisuales y tecnológicos; una pandemia de obesidad debido a que las máquinas realizan por nosotros hasta el más mínimo esfuerzo...la convivencia con robots, que además pueden llegar a desarrollar una personalidad. Son cosas que quisiera vivir lo suficiente para ver (sólo a veces)

Y es que cada vez hay más cosas que antes tenían un uso específico, con importancia vital y necesaria en la vida diaria del hombre y ahora relegaron por completo su función. Por ejemplo, las fuentes. ¿Quién no ha visto una fuente? Sólo por contextualizar el ejemplo, la antigua Valladolid (hoy Morelia) en los años de 1785 y 1787 sufría de una drástica escasez de agua, la cual provocaba enfermedades e inconformidad en los ciudadanos, entonces se tomó la iniciativa para resolver ese problema, por medio del acueducto y las fuentes. Ahora toda esa infraestructura sólo sirve para almacenar basura, como elementos decorativos, ganchos turísticos o para lanzar moneditas y pedir deseos.

Así como habrá cosas de uso diario que desaparecerán o las veremos como piezas de un museo en unos cuantos años, también existen muchos enseres y menesteres de los cuales no me imagino el futuro. ¿Otro ejemplo? Los libros.

Yo sé que ya hay audiolibros, también hay descargas de libros digitales, sitios web como bookmooch, o los PDA pero... ¿dejarán de imprimirse libros? Pudiera ser una medida ecológica global pertinente. Quizá las nuevas generaciones ya no sabrán lo que es hojear paginas...O quizá puedan coexistir las antiguas y nuevas usanzas. Yo qué sé...

El futuro es una adivinanza, ya ni tan difícil de calcular.