¿Alguna vez se han preguntado por qué la letra F y J de los teclados de computadora tienen unas rayitas abajo? Yo no he podido dormir pensando en eso. Mi cabeza está llena de ideas por repasar esta noche de insomnio, pero más que todo en eso, en lo de las rayitas.
miércoles, 24 de marzo de 2010
Rayitas
lunes, 22 de marzo de 2010
Ella
Todos tenemos una misión qué cumplir. En la soledad de mis madrugadas puedo percibir con claridad que estar con ella forma parte de mi propia misión. En ocasiones cuando el tiempo se agota tan vertiginoso y mi agenda se llena de ocupaciones aún fuera del estricto horario de trabajo, al finalizar mis días con frecuencia viene a mí esa idea: ella, no la he ido a visitar; no tengo idea de cómo está. Esta tarde me avisaron que está enferma y llamaba a mi madre.
Tuve temor. Mucho. Dejé mis ocupaciones, fui a su encuentro y la vi notablemente envejecida, pálida y mucho más delgada. Su voz es distinta, algunas de sus frases no se comprenden con claridad. Su semblante es tan triste. Ella no es la misma persona. El tiempo que algunas veces es sabio y un bálsamo que alivia casi cualquier estrago de las emociones, la ella le ha pasado la factura. La llevamos al médico.
-Doctor, tenía una perrita y un carro me la mató- le dijo al galeno.
El la miraba con una sonrisa compasiva y de vez en cuando soltaba una frase jacarandosa que la hacía reír. Yo no pude evitar pensar cuán significativa era para ella esa salida de su mundo cotidiano. No pude evitar pensar, qué difícil será para ella soportar la reciente partida de su amor, un locutor de la radio local que murió hace unos días. No pude evitar pensar, que este año ha sido de pérdidas para ella.
Al llegar a casa, se recostó en un sillón. Nos sentamos a su lado y la miramos dormir en breves instantes, la dejamos un poco mejor de como estaba. Aunque sola, como siempre está. Sin tener a nadie a con quién hablar, ninguna persona que se preocupe por si pasa frío, por si tiene hambre, por si toma sus medicinas. Sin nadie que se ocupe de lo más importante: quererla.
Me rompe el corazón saber que debería hacer algo por ella y no puedo hacerlo. En ratos me da coraje pensar que ningún trabajo y ningún compromiso tiene el suficiente valor para arrebatarnos la capacidad de amar y brindar nuestro cariño a las personas que queremos y sin embargo, casi siempre le ponemos precio a nuestro tiempo.
Esta noche sobrevivo a este episodio de mi insomnio, necesitaba contarlo.
Tuve temor. Mucho. Dejé mis ocupaciones, fui a su encuentro y la vi notablemente envejecida, pálida y mucho más delgada. Su voz es distinta, algunas de sus frases no se comprenden con claridad. Su semblante es tan triste. Ella no es la misma persona. El tiempo que algunas veces es sabio y un bálsamo que alivia casi cualquier estrago de las emociones, la ella le ha pasado la factura. La llevamos al médico.
-Doctor, tenía una perrita y un carro me la mató- le dijo al galeno.
El la miraba con una sonrisa compasiva y de vez en cuando soltaba una frase jacarandosa que la hacía reír. Yo no pude evitar pensar cuán significativa era para ella esa salida de su mundo cotidiano. No pude evitar pensar, qué difícil será para ella soportar la reciente partida de su amor, un locutor de la radio local que murió hace unos días. No pude evitar pensar, que este año ha sido de pérdidas para ella.
Al llegar a casa, se recostó en un sillón. Nos sentamos a su lado y la miramos dormir en breves instantes, la dejamos un poco mejor de como estaba. Aunque sola, como siempre está. Sin tener a nadie a con quién hablar, ninguna persona que se preocupe por si pasa frío, por si tiene hambre, por si toma sus medicinas. Sin nadie que se ocupe de lo más importante: quererla.
Me rompe el corazón saber que debería hacer algo por ella y no puedo hacerlo. En ratos me da coraje pensar que ningún trabajo y ningún compromiso tiene el suficiente valor para arrebatarnos la capacidad de amar y brindar nuestro cariño a las personas que queremos y sin embargo, casi siempre le ponemos precio a nuestro tiempo.
Esta noche sobrevivo a este episodio de mi insomnio, necesitaba contarlo.
domingo, 7 de marzo de 2010
Búsqueda médica
Siento algo entumida mi cabeza, espero que no sea algo muy grave para mi salud. Es un malestar raro, no es un dolor precisamente, sólo es una sensación asi como un hormigueo casi imperceptible. Me cae muy mal que desde hace tiempo cada que algo anormal e inusitado ocurre en mi cuerpo, sólo he sido capaz de buscar un texto que describa esos síntomas en google. Después pienso que nada malo ocurrirá y sigo mi vida.
Creo que ahora también soy hipocondriaca.
viernes, 30 de octubre de 2009
Cassettes
Hoy en You tube encontré unas rolas que me recuerdan los tiempos en que uno de mis pasatiempos favoritos era la radio. Tenía una grabadora con cintas siempre disponibles, sintonizaba varias estaciones y cuando iniciaba una canción que me gustaba corría de prisa a oprimir el boton REC.
Por eso todas esas canciones inician incompletas, absolutamente. Después reproducía las cintas al momento de realizar mis actividades cotidianas. Me pongo a reflexionar cuánto han cambiado las cosas ¿cuánto tiempo tenía sin escribir o leer la palabra "cassette"? Recuerdo especialmente cuando me obsesionaba conocer los datos de una canción que escuchaba casualmente, muchas de esas rolas eran en inglés y en ese tiempo pasaba verdaderas odiseas para lograr escuchar esa canción otra vez o saber al menos quién la interpretaba para comprar el disco o algo así. Era una labor que sólo emprendías si realmente te interesaba la canción, andar cantando fragmentos a tus amigos para que te ayudaran a encontrarla.
Recuerdo una vez en que paseaba en bicicleta en el jardín de mi casa y escuché Love is all around de Wet Wet, por alguna razón no he podido olvidar ese momento, constantemente lo reproduce mi memoria, aún conservo ese fragmento grabado. Ya luego me compré una grabadora de voz, me gustaba entrevistar a la gente, después comencé a grabar cintas con mi voz e intercalando las entrevistas que tenía y las canciones que me gustaban, se los regalaba a mis amigas, a mis familiares.
Tengo pocos recuerdos de esa época, pero todos me causan nostalgia, por ejemplo una vez cuando entrevisté a uno de mis tíos que falleció poco tiempo después. Por alguna razón no he podido escuchar esa grabación, aún me siento vulnerable.
Creo que le debo demasiado a esos pedacitos de plástico tan abandonados en esta época del Ipod, Itunes, You tube y el jamás pasado de moda CD. ¿Alguno de ustedes tiene recuerdos similares?
Recuerdo una vez en que paseaba en bicicleta en el jardín de mi casa y escuché Love is all around de Wet Wet, por alguna razón no he podido olvidar ese momento, constantemente lo reproduce mi memoria, aún conservo ese fragmento grabado. Ya luego me compré una grabadora de voz, me gustaba entrevistar a la gente, después comencé a grabar cintas con mi voz e intercalando las entrevistas que tenía y las canciones que me gustaban, se los regalaba a mis amigas, a mis familiares.
Tengo pocos recuerdos de esa época, pero todos me causan nostalgia, por ejemplo una vez cuando entrevisté a uno de mis tíos que falleció poco tiempo después. Por alguna razón no he podido escuchar esa grabación, aún me siento vulnerable.
Creo que le debo demasiado a esos pedacitos de plástico tan abandonados en esta época del Ipod, Itunes, You tube y el jamás pasado de moda CD. ¿Alguno de ustedes tiene recuerdos similares?
domingo, 12 de julio de 2009
Sobre desveladas, etiquetas y otros blogs.
Estaba pensando en que quiero una ilusión de medio día. Una que dependa otra vez de las miradas y ya no tanto de las letras que se escriben y se leen detrás de un monitor durante una desvelada.
Qué mejor si ocurre en miércoles, viernes o domingo en medio de una comida familiar.
Qué mejor si ocurre en miércoles, viernes o domingo en medio de una comida familiar.
Son las tres de la mañana y no he podido dormir. Estaba pensando en la necesidad de que mis desveladas tengan un sentido. Cuando vivía en la ciudad de las canteras rosas, me dedicaba a estudiar y realizar mis trabajos por las noches. A las cinco de la madrugada escribía un poquito en mi diario.
Me levantaba de la silla, me arreglaba y me iba a la escuela. En aquél entonces mis desveladas me permitieron concluir una licenciatura, porque en las tardes me dedicaba a ver la vida a través del balcón, a contemplar la lluvia, a cantar en voz bajita y a escribir cartas de puño y letra. Mi tía me sugirió varias veces que consiguiera un trabajo como velador.
Ahora me estoy desvelando en busca de un blog que me permita quedarme leyendo toda la noche y lo encontré. Su autor es León, me ha gustado la forma en que relata sus historias románticas. Su página es un tributo al amor, describe las cosas tan naturalmente que en momentos imaginas que estuviste ahí. Las etiquetas muestran la lista de mujeres que han ocupado sus sueños y no pude evitar pensar, que todos -casi- tenemos una lista de personas que en cada etapa de nuestra vida ocuparon un lugar especial.
De inmediato busqué la etiqueta con mayor cantidad de entradas, leí la historia completa. Pensé en mis propias etiquetas, en lo que yo podría escribir y sobre quién lo haría. Y el recuerdo te trajo a mi mente, pero ya sin lágrimas, ni suspiros, aunque sí con la mayor cantidad de post escritos.
Si tuviera intacto el recuerdo de un beso maravilloso, así como el que León le dió a Priscila el día que se hicieron novios, seguro que lo insertaría aqui --> Lástima porque, si algún día besé a alguien, ya no me acuerdo lo que sentí.
Me levantaba de la silla, me arreglaba y me iba a la escuela. En aquél entonces mis desveladas me permitieron concluir una licenciatura, porque en las tardes me dedicaba a ver la vida a través del balcón, a contemplar la lluvia, a cantar en voz bajita y a escribir cartas de puño y letra. Mi tía me sugirió varias veces que consiguiera un trabajo como velador.
Ahora me estoy desvelando en busca de un blog que me permita quedarme leyendo toda la noche y lo encontré. Su autor es León, me ha gustado la forma en que relata sus historias románticas. Su página es un tributo al amor, describe las cosas tan naturalmente que en momentos imaginas que estuviste ahí. Las etiquetas muestran la lista de mujeres que han ocupado sus sueños y no pude evitar pensar, que todos -casi- tenemos una lista de personas que en cada etapa de nuestra vida ocuparon un lugar especial.
De inmediato busqué la etiqueta con mayor cantidad de entradas, leí la historia completa. Pensé en mis propias etiquetas, en lo que yo podría escribir y sobre quién lo haría. Y el recuerdo te trajo a mi mente, pero ya sin lágrimas, ni suspiros, aunque sí con la mayor cantidad de post escritos.
Si tuviera intacto el recuerdo de un beso maravilloso, así como el que León le dió a Priscila el día que se hicieron novios, seguro que lo insertaría aqui --> Lástima porque, si algún día besé a alguien, ya no me acuerdo lo que sentí.
sábado, 13 de junio de 2009
Noche de sábado feliz
viernes, 5 de junio de 2009
Mensajes con sustancia
Me gustan los mensajes con sustancia. Las cartas que se escriben en más de dos páginas, mucho más las que se leen de un tirón los días de lluvia. Amo las que nacen del puño y letra, que se visten de timbres postales y que te hacen despertar corriendo al escuchar que pasa el cartero.
Me gustan las bandejas de entrada con algún mensaje personal, uno escrito para mi. Aunque breve, aunque ambiguo. Amo los que llegan cuando no los espero, porque son los que más necesito.
Sin embargo los que más amo, son los mensajes que vibran en la oscuridad. Aquellos que se anuncian con un leve sonido y el aroma de la expectativa. Si llegan puntuales dibujan sonrisas, si llegan inesperados provocan suspiros. Si llegan tardíos, corajes. Si tienen el remitente equivocado, decepción. Si llevan malas noticias, tristeza. Si vuelan de lejos, nostalgias. Si no hay saldo, les pongo alas, los soplo al viento...
A veces llegan. A veces no.
Pero siempre causan algo.
Y pensar que duramos años viviendo sin esto...
p.d. Hoy doce de junio de dos mil nueve a la una de la madrugada con veintisiete minutos todavía sigo pensando que eres la mejor ilusion caducada que he tenido en mi vida.
Me gustan las bandejas de entrada con algún mensaje personal, uno escrito para mi. Aunque breve, aunque ambiguo. Amo los que llegan cuando no los espero, porque son los que más necesito.
Sin embargo los que más amo, son los mensajes que vibran en la oscuridad. Aquellos que se anuncian con un leve sonido y el aroma de la expectativa. Si llegan puntuales dibujan sonrisas, si llegan inesperados provocan suspiros. Si llegan tardíos, corajes. Si tienen el remitente equivocado, decepción. Si llevan malas noticias, tristeza. Si vuelan de lejos, nostalgias. Si no hay saldo, les pongo alas, los soplo al viento...
A veces llegan. A veces no.
Pero siempre causan algo.
Y pensar que duramos años viviendo sin esto...
p.d. Hoy doce de junio de dos mil nueve a la una de la madrugada con veintisiete minutos todavía sigo pensando que eres la mejor ilusion caducada que he tenido en mi vida.
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